RECOMENDACIONES
Futuro Desierto
DILEMAS EN TORNO A LA TRANSHUMANIDAD

En
los últimos días el Papa León XIV ha
sorprendido al mundo con una nueva encíclica, a la que ha denominado Magnifica
Humanitas. Acorde a los tiempos que corren, su texto aborda el impacto
de la Inteligencia Artificial (IA) y la tecnología en la sociedad actual. Así,
el documento advierte que la dignidad de la persona no puede ser reemplazada
por algoritmos y llama a proteger la vulnerabilidad humana frente a la lógica
tecnocrática. De este modo, el Sumo Pontífice advierte que la IA debe ser
"desarmada" de lógicas de exclusión y dominio, e insta a evitar que
la tecnología se convierta en una herramienta de muerte y desigualdad, poniendo
de manifiesto que nuestra fragilidad no consiste en un defecto a superar, sino
en el núcleo mismo de la capacidad de cuidar, amar y resistir. El texto
recuerda que el valor de la humanidad no se mide por la perfección técnica,
sino por cómo se trata y respeta a los más vulnerables, retomando elementos de
la Doctrina Social de la Iglesia aplicados al siglo XXI, y abordando temas como
el desempleo, la educación, el medio ambiente y la democracia. Es decir, aludiendo
resueltamente a los blancos a los que apuntan los reyes filósofos de la Ilustración
Oscura surgidos de Sillicon Valley.
En
la medida en que frecuentemente la industria del entretenimiento se hace eco de
su presente, una muestra de ello es la saga de 6 capítulos firmada por lxs
hermanxs Puenzo, interesante producto que motiva esta nota.
Antes
de entrar de lleno a considerar su naturaleza, se impone hacer una breve
referencia al legado de ese apellido, oscarizado en nuestro país.
Los hermanos
Puenzo son una destacada familia de cineastas y realizadores audiovisuales
argentinos, hijos del célebre director y productor Luis Puenzo
(fallecido en abril de 2026) y la productora Nora Rousseaux. El clan incluye a cuatro hermanos profundamente
involucrados en la industria audiovisual. Ellxs son
Lucía Puenzo - la más conocida
internacionalmente -, destacada escritora, novelista, directora y guionista,
que ha dirigido películas aclamadas como XXY,
El niño pez y Wakolda, además de crear y dirigir
reconocidas series para plataformas de streaming
como Jauría y Señorita 89; Nicolás Puenzo, prestigioso director de fotografía y
realizador que se ha desempeñado en la fotografía de muchas de las películas de
su hermana Lucía y debutó como director de largometrajes con el filme Los últimos; Esteban Puenzo, también director, guionista y
productor, que ha dirigido películas como Planta madre y Toxic,
además de trabajar como asistente de dirección y cámara en numerosas
producciones; y Sebastián Puenzo,
cuarto hermano dedicado al área audiovisual y a la producción técnica
dentro del entorno familiar. Junto a su padre, Nicolás y Esteban fundaron la
productora Puenzo Hermanos
(vinculada al sello Historias
Cinematográficas), la cual ha estado detrás de múltiples películas
independientes y campañas publicitarias de gran envergadura.
La serie a la que
haremos referencia, íntegramente realizada en México y accesible en Netflix,
estuvo a cargo de lxs dos primerxs.
Su protagonista es un psiquiatra que se muda con su familia precisamente
desde Silicon Valley a un aislado pueblo en Chiapas, donde comienza a probar
androides diseñados para integrarse en la vida cotidiana, ignorando que su
trabajo forma parte de un plan mucho más amplio y secreto impulsado por la
empresa tecnológica que lo emplea. En sintonía con otros títulos distópicos como Blade
Runner (1982, Ridley Scott sobre
novela de Philip K. Dick), Yo Robot (2004,
Alex Proyas sobre novela de Isaac Asimov) o la impactante serie
Black Mirror (2011 - 2025, Charlie
Brooker), y en pleno contexto de Estados reactivos que han pasado de ser predictivos
a correr el riesgo de volverse manipuladores, la historia en cuestión nos habla
de un fenómeno absolutamente contemporáneo al que bautiza como “El Valle Inquietante”. Esto
es, la circunstancia probablemente inminente en que la inteligencia artificial
adquiera capacidad de autoprogramación e independencia del control humano.
Sin ir más lejos,
el Gran País del Norte ha sido testigo reciente de las tensiones entre las
empresas Palantir y Anthropic - ambas dedicadas a experimentar nuevas formas de
ingeniería social - , la primera de las cuales no encuentra mayor reparo en que
algunas decisiones claves sean adoptadas por el propio algoritmo, mientras que la
segunda sigue defendiendo la conveniente primacía de lo humano sobre dichos
menesteres.
Aquí se nos
presentan una serie de prototipos humanoides denominados ANBIs (Agente No
Biológico Inteligente), dotados de discernimiento y hasta de cierta dimensión
emocional. En este caso no responden al arquetipo más intranquilizador del
cyborg amenazante. María, por ejemplo, que podría considerarse la co
protagonista no humana de la serie, es una eficiente y amorosa asistente
doméstica que no pretende sustituir a la difunta esposa de su mentor sino
contribuir a que su núcleo familiar transite lo más satisfactoriamente posible
su duelo; Rita, por su parte, llega a consustanciarse tanto con su entorno
campesino que termina liderando una asamblea de pueblos originarios en lucha
por la propiedad de la tierra; Mateo es, en todo caso, el que toma la decisión
más pragmática y discutible cuando tanto su mentor como él corren riesgo de
sucumbir; y Domingo hasta llega a evocar preventivamente ante un núcleo de
trabajadores la figura de Ned Ludd,
aquel trabajador, imaginario o no,
a quien se adjudica el movimiento ludista en protesta contra la maquinización
fabril.
Dispuestxs a
peregrinar hacia una meca denominada el Gran Servidor, a su debido tiempo,
estos androides harán causa común con el objetivo de fundar una nueva especie
dispuesta a convivir con sus creadores humanos, a la manera en que a su debido
tiempo lo hicieran neandertales y sapiens.
Una recomendación
de calidad, atravesada por agudas especulaciones civilizatorias, ideal para
amantes de la ciencia ficción culta y espectadorxs de mente abierta.-