TEMAS
LAS PELIS OSCARIZABLES QUE VIMOS HASTA AHORA

Para abordar este tema que año a año desvela a
buena parte de la cinefilia, necesariamente - y a fin de no defraudar a nadie -
debemos expresar, en primer lugar, que el nuestro es un espacio más diletante que
erudito. Vale decir, más afecto a desplegar pasiones, ora por afinidad con
alguna trama, ora por habernos extasiado a fuerza de goce visual. Y, en segundo
lugar, que procuramos ser más ecuánimes que objetivos, pero plasmando siempre
nuestra visión humanista y dotada de un ánimo constructivo, aún a riesgo de
incomodar al público. En síntesis, que disfrutamos tanto del cine crítico como
del pasatista, siempre y cuando cuente con 1) ingenio narrativo, 2) buen gusto
estético, y 3) cualidades dramáticas. Esos serán, una vez más, los parámetros a
los que nos ceñiremos a continuación, sin ánimo alguno de aspirar a la
universalidad de nuestro juicio ni, como ya puede advertirse a partir del
título de esta nota, a un rastrillaje exhaustivo de todos los films en competencia.
En resumidas cuentas, que no nos desgarramos las vestiduras por seguir al
detalle la entrega de premios de la Academia, ni aspiramos a que estas
consideraciones tengan valor de recomendación. Solo tratamos de sumar al juicio
del eventual público lector nuestra singular mirada de amantes del Séptimo
Arte. Dicho esto, “vamos al ajo”.

Anora
Este film de Sean Baker narra la historia de una atractiva
jovencita de Brooklyn, la del título, interpretada por la exótica Mikey
Madison, quien tuviera a su cargo el rol de Sadie, una de las integrantes
del Clan Manson, en Érase una vez en Hollywood, esa verdadera catedral
cinematográfica de Quentin Tarantino. Madison se revela aquí como
una talentosísima actriz que merecía la oportunidad de un protagónico.
Su personaje se autodefine como bailarina sexy, resistiéndose
empeñosamente a ser considerada prostituta. Oportunamente, se le presentará la
posibilidad de vivir una historia del tipo Pretty Woman (1990, Garry
Marshall) cuando conozca al hijo malcriado de un oligarca ruso con turbios
antecedentes, e impulsivamente se case con él. Bastará que la noticia llegue a
Rusia, para que sus ilusiones de acceder a una vida sin privación alguna corran
peligro, ya que los padres de su esposo viajarán a Nueva York para intentar
conseguir la anulación del matrimonio a como dé lugar. Incluso apelando a
métodos non sanctos. Durante su primera mitad, el film respeta los códigos de
la comedia romántica, pero en la segunda, con la incursión de una panda de torpes
matones armenios contratados por el padre de ese “nene de mamá”, la historia
desmadra hacia la comedia dramática, con ribetes de humor negro al estilo Hermanos
Cohen, para rematar en un conmovedor desenlace.
Referentes del medio, a los que admiramos mucho, cifraron grandes
expectativas en este film, que no ha recogido pocos reconocimientos, pero nos resulta un tanto sobrevalorado:
Premios Oscar: 6 nominaciones,
incluyendo Mejor película
Festival de Cannes: Palma de
Oro: Mejor película
Premios BAFTA: Mejor actriz
protagonista y mejor casting
Premios Globos de Oro: 5
nominaciones
Hasta el
cierre de nuestra edición, acaso en un exceeso de generosidad, ganó Óscar a Mejor película, Mejor edición, Mejor guion original, Mejor dirección para Sean Baker, Mejor actriz para Mikey Madison, y Mejor actor de reparto para Yura Borisov
Cónclave
Dirigido por Edward Berger, este
atrapante thriller religioso llega en un momento en que el Vaticano en
particular y el mundo en general, más allá de toda feligresía, vive horas
angustiosas, pendiente de la evolución de la salud del Santo Padre.
Su trama propone que, al cabo de la inesperada muerte del Sumo Pontífice, corresponde al cardenal Lawrence (un atribulado como
descollante Ralph Fiennes) hacerse cargo de liderar uno de los rituales
más secretos y antiguos del mundo: la elección de un nuevo Papa. Cuando los
líderes más poderosos de la Iglesia Católica se reúnen en los salones del
Vaticano, Lawrence se ve atrapado dentro de una compleja conspiración entre
progresistas y conservadores, a la vez que descubre un secreto que podría
sacudir los cimientos de la Iglesia.
Exquisita ambientación excelentemente
fotografiada, descollantes actuaciones (subrayamos la del italiano Sergio
Castellito), e intriga a toda prueba. Aunque no agregue demasiado, podríamos
decir que es el film que más nos ha interesado de esta gala.
Y vino acumulando una alta valoración de la
crítica:
Premios Oscar: 8 nominaciones, incluyendo Mejor película
Premios BAFTA: Mejor película, mejor film británico, guion ad. y montaje
Premios Globos de Oro: Mejor guion. 6 nominaciones
Festival de San Sebastián: Nominada a Concha de Oro: Mejor Película.
Premios del Cine Europeo (EFA): Nominada a Mejor actor.
Premios del Sindicato de Actores (SAG): Mejor reparto (Largometraje)
Hasta el cierre de nuestra edición, ganó un Óscar a
Mejor guion adaptado
El
Brutalista
De cara a los Óscar 2025, este ha venido siendo el film predilecto de
una crítica fundamentalmente anclada en el Norte Global, y sumamente atravesada
por esa corrección política que ha hecho del Holocausto el momento histórico de
máximo despliegue de crueldad y sufrimiento por parte de la humanidad (ya ha
ocurrido con La Lista de Schindler, La Vida es Bella, o El Pianista), como si
no hubiera existido una sanguinaria conquista hispana de Nuestra América que
costó a los pueblos originarios 60 millones de víctimas, un Hiroshima-Nagasaki
del que aún quedan secuelas, o un genocidio en curso en la Franja de Gaza.
Dicho eso - que seguramente nos granjeará la animadversión de algunxs
lectores -, agregaremos que aquí Brady Corbet - cineasta descollante que
hace gala de los mejores recursos estético - narrativos de la historia del cine
-, da cuenta de un personaje ficticio pero basado en unos cuantos arquitectos
contemporáneos al período que aborda el film. Huyendo de la Europa de la
posguerra, el visionario egresado de la Bauhaus László Toth (descomunal
interpretación del no siempre tan expresivo Adrien Brody) llega a
Estados Unidos para reconstruir su vida, su obra y su matrimonio con su esposa
Erzsébet, tras verse obligados a separarse durante la guerra a causa de los
cambios de fronteras y regímenes. Solo y en un nuevo país totalmente
desconocido para él, László se establece en Pensilvania, donde el adinerado y
prominente empresario industrial Harrison Lee Van Buren (mayúsculo desempeño de
un Guy Pearce como nunca vimos) reconoce su talento para la arquitectura,
aunque establece con él una relación contradictoria, que oscila entre devoto
mecenas y potentado xenófobo.
Inusualmente rodada en 70 mm. Vistavisión - formato que cuenta con
grandes fotogramas que transcurren en forma horizontal ante el objetivo de la
cámara -, despliega un alarde visual monumentalista e infrecuente, y un
paciente timing narrativo, a contramano del que hoy se estila, pero capaz
de hacer las delicias de los amantes del gran cine clásico.
Su formato no es la única excepción. Dura, además, casi cuatro horas,
por cierto, MUY llevaderas, segmentadas por una obertura, una primera y una
segunda parte, y un epílogo. Estamos en condiciones de garantizarle a quien
pueda inhibirse frente al dato de su duración, que no tiene desperdicio. Amar
al cine y no ver El Brutalista resultan cosas incompatibles.
Esta obra mayúscula llegó precedida por numerosos créditos:
Premios Oscar: 10
nominaciones, incluyendo Mejor película
Premios Globos de
Oro: Mejor película, dirección y actor (Brody)
Premios BAFTA:
Mejor dirección, actor, fotografía y bso
Festival de
Venecia: Mejor dirección y Premio FIPRESCI
Premios
Independent Spirit Awards: Nominada a Mejor dirección.
Festival de
Valladolid - Seminci: Nominada a Mejor Película - Espiga de Oro.
Hasta el cierre de
nuestra edición, ganó Óscar a la Mejor cinematografía, mejor música original, Mejor actor para Adrien Brody, y Mejor actor de reparto para Guy Pearce
La
Sustancia
Para referirnos a este desopilante y provocador film de la francesa Coralie
Fargeat, debemos reconocer que integramos las lides de quienes no
consideran al de terror como un género menor, y agregar que, quien así lo ve,
no sabe lo que se pierde.
Resulta sumamente inusual que goce de tan buena reputación en este tipo
de premiación una obra absolutamente encuadrable en el subgénero de body
horror cronembergiano, que incluye momentos tan divertidos como gore. Pero
aquí está, y ello habla muy bien de la Academia, usualmente tacaña con
productos por el estilo.
La trama remite a una diva mediática algo entrada en años - la aún
espléndida y aquí sobresaliente Demi Moore -, quien será desplazada por
unos productores que buscan promover a una estrellita más joven. Con esa
premisa, el film lleva hasta las últimas consecuencias el imperativo de la
eterna juventud y la belleza absoluta, que tanto estresa a incontables mujeres
en la sociedad actual. Cuando todo parece hundirse para la protagonista, esta
da con la misteriosa publicidad de un producto revolucionario basado en la
división celular, que crea un alter ego más joven, más bello, más
perfecto. Tentada por la oportunidad, Elisabeth Sparkle, esa celebridad en
decadencia, consume este suero que consigue en el mercado negro, creando una
versión rejuvenecida de sí misma, Sue (la ascendente Margaret Qualley, que
también brillara en el último gran filme de Tarantino) con efectos tan
inesperados como aterradores. Eso último será mostrado con tanto desprejuicio
como ferocidad por una realizadora audaz, que no duda en recurrir a efectos
especiales de carácter artesanal para llevar su mensaje al paroxismo.
Este originalísimo y vitriólico film, que también cuenta con el versátil
Dennis Quaid encarnando a un grotesco presentador de espectáculos,
saludablemente también dispone de gran beneplácito de la crítica:
Premios Oscar: 5 nominaciones, incluyendo Mejor película
Premios Globos de Oro: Mejor actriz (Demi Moore). 5 noms
Premios BAFTA: Mejor maquillaje y peluquería
Festival de Cannes: Mejor guion
Premios César (Francia): Nominada a Mejor film extranjero.
Festival de San Sebastián: Nominada a Premio del Público.
Hasta el cierre de nuestra edición, ganó un Óscar a
Mejor maquillaje, y otro a Mejor peinado
Un completo desconocido
Este celebrado film del eficaz James Mangold suma un título más a
la saga de biopics sobre grandes de la música popular (La Rosa; Johnny y June;
So long, Marianne; Bohemian Rapsody; Back to black, etc.) Ambientado en la influyente escena musical neoyorkina
de principios de los años 60, en
la que brillaron talentos que veremos en su salsa, como Pete Seeger
(aquí entrañablemente encarnado por Edward Norton), Joan Báez (Mónica
Barbaro), o Johnny Cash (Boyd Holbrook) - ¡¡¡Qué momento del
arte... qué momento de todo!!! -, cuenta la historia del meteórico ascenso del músico de Minnesota Bob
Dylan (nombre artístico de Robert Allen Zimmerman), un cantante de
folk de 19 años interpretado por el cada vez más requerido Timothée
Chalamet - quien también oficia de productor -, que escala hasta las salas
de conciertos y lo más alto de las listas de éxitos. Sus canciones y su
mística, se convirtieron en un fenómeno mundial que culminó en 1965 con su
transgresor tránsito al rock electrónico en el Newport Folk Festival. De hecho,
el film se basa en el libro de Elijah Wald Dylan goes electric, de modo
que ese clivaje en su carrera se constituye en centro de gravedad de este
relato, que incluye grandes hallazgos.
Uno de ellos es su punto de partida, en la habitación de hospital donde
agoniza el Maestro Woody Guthrie, insumiso pionero del folk de
protesta, que nadie debiera desconocer (encarnado por un conmovedor Scott Mc
Nairy) Ese será también el ámbito donde la historia culmine, representando
la despedida del protagonista de aquella música que alguna vez lo inspiró a lanzarse
a la canción.
Otra secuencia tan sutil como destacable es la que da cuenta de la
Crisis de los Misiles - momento de suma tensión entre EEUU y Cuba, durante la
presidencia de John Fitgerald Kennedy -, y que el director encara
mediante un montaje paralelo que va hilvanando la preocupación política común de
Dylan, Seeger y Báez.
Hay que creer o reventar que existen personalidades capaces de condensar
el sentir de una época. Y en esa estuvo Dylan.
Merece un profundo agradecimiento a los Hermanos Lumiere por
parte de los devotos del cine, el habernos permitido, merced a este film,
estar también allí y en ese entonces.
Un completo desconocido ha disfrutado de un amplio favor de la crítica:
Premios Oscar: 8 nominaciones, incluyendo Mejor película
Globos de Oro: 3 nominaciones, incluyendo Mejor película (drama)
Premios BAFTA: 6 nominaciones, incluyendo Mejor película
Premios del Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a Mejor guion
adaptado.
Premios del Sindicato de Actores (SAG): Mejor actor (Largometraje). 4
nominaciones
Premios del Sindicato de Productores (PGA): Nominada a Mejor película.
Hasta el cierre de nuestra edición, imperdonablemente, no ganó ningún Óscar.
Wicked
A la inexplicable moda de reinterpretar clásicos
Disney en plan terrorífico (ha venido ocurriendo por lo menos con Winnie Pooh,
Mickey, Bambi, y Peter Pan), se suma la tendencia a imaginar precuelas de los
cuentos de hadas. Maléfica es una de ellas, y Wicked - film de Jon M. Chu
que adapta a la pantalla grande los
acontecimientos del primer acto del celebrado musical de Broadway basado en el célebre Mago de Oz de Frank
L. Baum - es otra.
La trama, ambientada en la Tierra de Oz, mucho antes de la llegada de
Dorothy Gale desde Kansas, centra su atención en la genealogía de Elphaba
(destacadamente encarnada por la talentosa - y cada vez más estilizada -
cantante Cynthia Erivo), joven discriminada por su inusual color verde,
quien aún no ha descubierto su verdadero poder, don que - injustamente (hay que
decirlo, aunque suene a spoiler) - ha de convertirla en la temida Bruja
del Oeste. Glinda (suerte de Barbie a la que da vida la también cantante y
compositora Ariana Grande), su futura antagonista, es una popular joven
marcada por sus privilegios y su ambición, que aún no ha descubierto su
verdadera pasión, y es a su vez el personaje que evolucionará hasta ocupar el
engañoso rol de “bruja buena”. Las dos se conocen como estudiantes de la hogwartiana
Universidad Shiz, sita en el Palacio de la Esmeralda - donde reina un ambiguo
como sospechoso Mago de Oz, interpretado por el veterano Jeff Goldblum -,
y forjan una contradictoria, pero profunda amistad.
Cabe destacar que, desde la rentré de Donald Trump a la
Primera Magistratura del Gran País del Norte, la producción de este film teme
por el destino de su segunda parte, dado que su abordaje entra dentro del
imaginario que la nueva derecha viene denominando woke, y - para más
dato - aquí el personaje del célebre mago resulta tan arbitrario como el hombre
fuerte de los EEUU, con quien no será difícil compararlo, cuando se lo escuche
decir, por ejemplo: “Inventar un enemigo facilita el ejercicio del poder”.
Afortunadamente, este espectáculo de gran despliegue coral y esmerada
dirección de arte, vino pisando fuerte en materia de reconocimientos:
Premios Oscar: 10 nominaciones, incluyendo Mejor película
Premios BAFTA: Mejor diseño de producción y
Mejor vestuario
Premios Globos de Oro: Logro en taquilla. 4 nominaciones
National Board of Review (NBR): 3 premios, incluyendo Película del año
Premios del Sindicato de Guionistas (WGA): Nominada a Mejor guion
adaptado.
Premios del Sindicato de Actores (SAG): 5 nominaciones
Hasta el cierre de nuestra edición, ganó Óscar al Mejor diseño de producción, y Mejor diseño
de vestuario
Y hasta acá lo nuestro, por ahora, ya que hemos venido privilegiando los
títulos de nuestro máximo interés, lo que no significa que no vayamos a
ocuparnos también del resto. Esperamos que lo expresado sirva cuanto menos como
guía para un posible visionado de obras sobre las que solo circula la interesada
promoción que cada productora brinda a la que le corresponde defender. Porque
no hay que olvidar que business are business. -