Ante rumores de desaparición del programa Torrent
EN UN MUNDO SIN JUSTICIA
ACASO EL CINE SEA
LO MEJOR QUE NOS PASA

Si la memoria no nos traiciona, escribimos el artículo titulado “Una tarde de nuestros 8 años con el abuelo Clemente viendo The Magic Sword (1962, Bert I. Gordon) en el Cine Belgrano de La Plata” - al que pertenece el párrafo siguiente - hace alrededor de diecisiete años, cuando el personal trainner de nuestra computadora nos instaló el programa e mule, transformándonos ipso facto en amos y señores del Séptimo Arte pretérito y por venir:
“Cuesta evocar porqué aquel domingo de nuestra infancia nos hicimos acreedores a una rígida penitencia cuya sentencia el abuelo logró derogar gracias a un notable ascendiente sobre su único hijo. Aquello fue un verdadero milagro porque para entonces coleccionábamos revistas mejicanas de Editorial Novaro, muy especialmente la serie Clásicos del Cine, que ofrecía inolvidables adaptaciones gráficas de largometrajes de ficción. Por esa vía éramos sabedores de que existía una película de espada y hechicería protagonizada por el descomunal Basil Rathbone, actor de fama bien adquirida como protagonista de una de las primeras sagas fílmicas de Sherlock Holmes. De manera que dominábamos el argumento de un filme que no habíamos visto... ¡pero acababan de estrenarlo en un cine de barrio en programa triple del género fantástico! A esta altura cabe destacar que ni de grandes perdimos la costumbre de encerrarnos a enfrentar al Ave Roc con Simbad o rescatar el Vellocino de Oro con Jasón y los argonautas, sobre todo cuando se oscurecía la realidad nacional... Narramos pues una historia de redención: Gracias a los buenos oficios diplomáticos del abuelo sorteamos esa tarde los siete conjuros que separaban a Sir George del castillo de Lodac”.
Alguna vez sostuvimos - y no cuesta confirmarlo - que creemos en el cine más que en la vida, ya que esta verdadera metáfora de una eternidad posible, al igual que la Lámpara de Aladino, de tanto en tanto satisface nuestros más caros anhelos, como por ejemplo que, merced al capricho de Quentin Tarantino, en su filme Ingloriosos Bastardos un variopinto team de justicieros nos dé el gusto de ejecutar al propio Adolf Hitler, o que en su gigantesca Érase una vez en Hollywood tengamos la oportunidad de que unos hippies alucinados equivoquen el blanco de la masacre encargada por Charles Manson, y la angelical Sharon Tate salve su vida… al menos hasta que se enciendan las luces de la sala.
Entre aquel primer texto citado y este, media el descubrimiento y celebración de otro programa destinado - cuándo no - al mismo fin: Visitar y revisitar el cine de todos los tiempos. Se trata del hoy amenazado programa Torrent, presentado por un primo devoto de esta nueva Edad de Oro de las series. Y el Cuerno de la Abundancia que alimentó nuestros largos meses de estricta cuarentena fue la - desgraciadamente desaparecida pero inolvidable - plataforma ZooWoman.
Faena condenada a un muy probable fracaso, esta de bajar (porque no es lo mismo ver on line que poseer ese tesoro) una decena de filmes por día - producciones algunas cuya existencia ignorábamos -, ganados por una sed que, ni aun viendo dos o tres de ellas por jornada, llegaremos a saciar… puesto que ya contamos con una memoria externa de 2 Teras a punto de estallar, y dudamos que nos asista tiempo biológico suficiente para disfrutar en plenitud de semejante videoteca.
Cinéfilos reincidentes pues, a lo largo de nuestra vida realizamos varios seminarios sobre crítica cinematográfica. En uno que tuvo lugar en la vieja librería porteña “La Crujía”, el sociólogo y ensayista Ezequiel Ander Egg virtió elogiosos conceptos sobre un análisis comparativo que encaramos acerca del tratamiento de la Guerra de Vietnam en el cine, revisando filmes tan dispares como “El francotirador” (1978, Michael Cimino), “Apocalypse Now!” (1979, Francis Ford Cóppola), o “Rambo” (1982, Ted Kotcheff)
Hoy el
mentado “vicio” continúa vigente desde este Salón Hindú, espacio que reboza de
lectores cuando algún posteo despliega una perspectiva crítica sobre el acontecer
global… e imperdonablemente se vacía cuando dejamos constancia de nuestra
fascinación por el género fantástico.-
Soñar aún es gratis, no lo desaprovechemos:
https://www.youtube.com/watch?v=QF27-6AgFEw
Gracias amigos del salón Hindú, por tanta cinefilia compartida. Qué este nuevo año 2026 llegue recargado de más cine que es como la vida, que bien es cierto no alcanzaremos a verlo y disfrutarlo todo, toca siempre elegir, asi nos equivoquemos. En fin gracias a ustedes y a la vida.
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