CALENTANDO
MOTORES PARA
CONQUISTAR UN NUEVO ÓSCAR ARGENTO

Si no en materia de fomento estatal, al menos en reconocimiento internacional, el cine argentino está de parabienes. Hace una semana, el film La ilusión de un verano sin fin, de la directora Alessandra Sanguinetti, ganó el Premio Horizontes Latinos del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, en una gala de clausura en la que varios cineastas mostraron su apoyo al pueblo palestino. Sanguinetti fue uno de ellos y, tras recoger el galardón, dijo: “espero que Israel saque las garras de Palestina y otros lugares porque, de lo contrario, vamos a ser nosotros Palestina”. Su film que también se alzó con el Premio de la Juventud, es un documental que transcurre en la pampa argentina y que la directora definió hoy como “una carta de amor al campo argentino, a toda esa belleza que está en peligro”. “Mi deseo es que esta belleza siga sosteniéndose y que Estados Unidos saque las garras de Argentina”, añadió Sanguinetti.
En los últimos días, la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de la Argentina ha dado a conocer las cuatro películas preseleccionadas que continúan en carrera para representar a nuestro país en la categoría Mejor Película Internacional de los 99° Premios Óscar. Por orden alfabético, las elegidas en una primera ronda fueron El Partido, de Juan Cabral y Santiago Franco; La Virgen de la Tosquera, de Laura Casabé (foto); Nuestra Tierra, de Lucrecia Martel; y Parque Lezama, de Juan José Campanella. La definición de la representante de nuestra cinematografía se conocerá este 28 de septiembre.
El Partido, es un documental que reconstruye el histórico encuentro entre Argentina e Inglaterra durante el Mundial de México 1986, y se propone recuperarlo como acontecimiento deportivo, histórico y cultural, con toda la dimensión mítica que merece el legendario gol producido por “la mano de Dios”. Si la elección final tuviera en cuenta no solo la calidad de la película, sino la circunstancia recientemente disparada por la bandera desplegada por la Selección Nacional en EEUU al cabo de derrotar nuevamente al equipo inglés, reclamando la soberanía de nuestras islas en el Atlántico Sur, probablemente se trate del film que corre con más chances de quedar como finalista, dado que aborda, además, la Guerra de Malvinas y la tensa relación entre ambos países.
Por su parte, La Virgen de la Tosquera, es la adaptación de un par de relatos de Mariana Enríquez, suerte de Stephen King local. Dirigido por Casabé con guion de Benjamín Naishtat, el film combina terror, adolescencia, deseo y memoria social y fue elegido por la misma Academia argentina para representar al cine nacional en los Premios Goya. La historia transcurre durante un ominoso verano posterior al estallido de diciembre de 2001, con aquella crisis como telón de fondo, y se enmarca en el reverdecer de dicho género en el cine local, que cuenta con talentos como Demián Rugna, Daniel De la Vega, o Fabián Forte.
Además, compite Nuestra Tierra, obra que marcó el regreso al largometraje de la directora de La ciénaga, La niña santa, La mujer sin cabeza y Zama. Concebido durante casi quince años, es el primer documental que Martel asume como largometraje. Su punto de partida es el asesinato del dirigente indígena Javier Chocobar, ocurrido en 2009 en territorio de la comunidad diaguita Los Chuschagasta, en Tucumán, y ha servido como acicate a la lucha que culminó con la reciente derrota parlamentaria de la Ley de Tierras.
Por último, cierra esta nómina Parque Lezama, marcando el regreso de Campanella al cine después de siete años. El director del oscarizado film El secreto de sus ojos adapta aquí la obra teatral que montó durante más de una década en los escenarios, verdadero tour de force entre dos actores tan descollantes como el recordado Luis Brandoni y Eduardo Blanco, encarnando respectivamente a un jubilado algo fantasioso pero que aún mantiene vivas sus utopías y a otro absolutamente escéptico.
De este modo, la presencia de cuatro
realizadores de trayectorias tan diferentes torna especialmente heterogénea
esta primera selección. Del horror conurbano al documental deportivo, de la
exploración de la violencia sobre los pueblos originarios a la comedia
dramática, los films en danza proponen distintos modos de mirar a la Argentina.
De aquí en más la Academia de Cine Argentina tendrá la última palabra para
definir cuál ha de ser la producción que haga pie en Hollywood representando a este país que tanto viene
enriqueciendo la producción audiovisual del Sur Global.-
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